martes, 27 de diciembre de 2016

Castillo de Butrón

El castillo de Butrón es también conocido como Butroeko gaztelua, en euskera. 
En Vizcaya también conservamos edificios de película como el famoso Castillo de Butrón, edificio de origen medieval ubicado en el término municipal de Gatica, en una de las curvas que describe el río Butrón. Está rodeado de poblaciones que distan poco entre sí, como SopelanaUrdúlizPlenciaMunguíaMaruri-Jatabe y Lauquíniz.
Los orígenes del edificio se remontan a la Edad Media, cuando existía en el lugar la casa-torre del linaje de los Butrón. En el siglo VII el capitán Gamíniz fundó la casa originaría de Butrón en el peñascal de Gantzurritz, a poco más de 1 km al noreste del actual castillo. Más tarde, uno de sus descendientes lo traslado a su emplazamiento actual. 

El primer Señor de Butrón es Juan Pérez, descendiente directo por linaje de Don Diego López de Haro I, tercer Señor de Vizcaya. Sus hijos y nietos se enfrentaron entre sí por motivos de herencia y sus luchas se confunden y entroncan con el nacimiento de las guerras banderizas que asolaron el país en la baja Edad Media. 
Hacia 1350 hereda Butrón Gonzalo Gómez el "Viejo", que es quien instituye el mayorazgo y construye el castillo en su emplazamiento actual. 
Pero su aspecto actual responde a una remodelación muy profunda, efectuada en el siglo XIX por el marqués de Cubas. 

Tomando como base los cimientos y parte de las torres cilíndricas, se erigió el resto según el gusto germánico, con gran dosis de fantasía, lejos del prototipo de castillo propio de la región. En cierta medida, tiene paralelismos con los castillos bávaros del siglo XIX. La construcción se concibió más como pasatiempo y atracción visual que para obtener una casa habitable; de hecho, es muy incómodo como vivienda, ya que las torres no tienen demasiado espacio útil y algunas estancias se conectan entre sí mediante pasarelas y escaleras al aire libre.
Este singular e histórico inmueble tiene una superficie total superior a los 2400 m² y está situado en un parque con más de 35 000 m², un entorno privilegiado con innumerable y diversa fauna y flora. El inmueble dispone de planta baja, entrepiso, cinco plantas, cubierta y cuatro torreones,1 el más alto de los cuales es la torre del homenaje, construida en el siglo XIX. Los muros del castillo tienen un grosor de más de cuatro metros.

En su interior se encuentran varios salones, una zona de recepción de invitados, la antigua capilla, el salón de la chimenea, un gran salón diáfano de 200 m², el patio de armas, el almacén de víveres, un pozo de agua natural, una biblioteca, dos baños y una mazmorra. Las distintas dependencias están decoradas de forma exquisita y cuentan con mobiliario, iluminación, cocina, calefacción, bodega y un aparcamiento exterior.
El edificio se rodea de un exuberante parque, con palmeras y especies exóticas. Todo el conjunto fue adaptado por un tiempo como establecimiento hostelero con espectáculos de ambientación medieval. Posteriormente, resultó embargado y sacado a subasta.
Actualmente el castillo es propiedad del grupo empresarial INBISA, bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, y está en venta. 



Feliz Navidad

os deseamos 

Explora-Norte 



lunes, 10 de octubre de 2016

CASTILLO DAVALILLO 


Hoy nos vamos a La Rioja, a 5 km de la Villa de San Asensio a un antiguo poblado hoy desaparecido del que solo podemos contemplar una ermita y un castillo muy deteriorado, el Castillo Davalillo y su ermita.
Se encuentra situado en lo alto de La Sonsierra desde donde podemos divisar buena parte de La Rioja y protegido por el río Ebro.


Historia
Esta situación nos hace pensar que sería un castillo a modo de protección, junto con el Castillo de Briones que puede verse a lo lejos, contra los ataques navarros que se producían a través del puente fortificado de San Vicente de la Sonsierra, ataques reivindicando La Bureba, La Rioja y parte de las tierras de Soria que habían pertenecido a la corona de Alfonso VIII (finales del siglo XII, comienzos del XIII) pero se encontraban en poder de los castellanos desde que fueron conquistadas por Alfonso VII.
En el lugar en que hoy se asienta el castillo existió una pequeña población de nombre Davalillo, término al que se hace referencia en escrituras de donación de fines del siglo XI. Así, en las donaciones hechas al monasterio de San Millán por el señor Fortún Albaroz y su mujer Toda (1078) y por Aznar Aznárez (1096), del monasterio de San Asensio situado cerca de dicho lugar (posiblemente el actual San Asensio), el primero, y de unas fincas en Montalvo (Torremontalbo), el segundo.

En el siglo XII, María López donó a Santa María la Real, de Nájera, el monasterio de San Miguel de 'Tavaliellos". Dos monasterios, por tanto, existieron dentro del término de la pequeña población del Davalillo antiguo.
Sin embargo, fue Alfonso X quien transformó Davalillo en un poblado de cierta importancia, al donarle, en fecha imprecisa (hacia 1253), el lugar de San Asensio para que lo poblasen sus vecinos, una vez que se lo hubo tomado al monasterio de San Millán a cambio de la exención de impuestos en la extracción de sal en Salinas de Añana. Debió concederle también el fuero de Haro.
En un catálogo de parroquias pertenecientes a la la Calzada, Arciprestazgo de Nájera, realizado en 1237, figura Davalillo y no San Asensio. En el siglo XIV, el crecimiento de la villa se demuestra por el hecho de tener representante en las Cortes de Burgos de 1315 (Martín Pérez), y de formar parte de la Hermandad creada por varios concejos en 1296 (Logroño, Nájera, Santo Domingo, Briones, Santa Cruz de Campezo, La Puebla de Arganzón, Treviño y Peñacerrada), para defenderse de caballeros y bandoleros. Es en este siglo cuando se cita por primera vez el castillo entre los que entregó en rehenes Enrique de Trastamara a Carlos el Malo de Navarra, en una reunión secreta, celebrada en Santa Cruz de Campezo, en 1367.
Es muy probable que el castillo se construyese durante el reinado de Alfonso VIII para fortalecer la línea defensiva frente a Navarra, en un momento de máxima tensión fronteriza (segunda mitad del siglo XII y comienzos del siglo XIII), al reivindicar los reyes de Navarra La Bureba, La Rioja y parte de las tierras de Soria a Castilla, que habían pertenecido a su corona, pero integradas a Castilla con Alfonso VII. En cualquier caso, el castillo se construyó con posterioridad a 1177, puesto que no figura en esta fecha entre los enumerados por Sancho VII en la petición hecha al Parlamento inglés, en la que se relacionan todos los castillos fronterizos de la zona.
Después de la guerra entre Pedro I y Enrique II, al fragmentarse La Rioja en señoríos, se iniciaría la progresiva decadencia de Davalillo. En 1389, Juan I donó la villa a Sancho López de Puelles, mientras el castillo estaba en manos de los Manrique.
En el testamento del Adelantado Pedro Manrique, de 1440, dejaba a su hijo Diego las tenencias de los castillos de Davalillo y Bilibio, que éste, primer conde de Treviño, dejó a su vez a su segundo hijo, llamado también Diego, en 1458. La alcaidía del castillo de Davalillo quedó vinculada a los Manrique, duques de Nájera, aunque siendo de propiedad real, hasta, al menos, 1656 en que murió Francisco María Monserrat, octavo duque de Nájera. Ello traería problemas en la segunda mitad del siglo XV, pues Davalillo-San Asensio fue adquirido a los Puelles, en 1465 por Dª María Enríquez, de la familia de los Velasco, enfrentados a los Manrique por cuestiones vascas y riojanas. En el caso de San Asensio ello motivaría el refuerzo de la cerca de la villa. Además, en el propio San Asensio tenían los Leiva una casa fuerte que figura en el mayorazgo establecido por D. Sancho en 1442.
La consecuencia fundamental de la pugna entre los tenentes del castillo y los señores de la villa fue la progresiva despoblación de Davalillo y el aumento de la de San Asensio, diferencia ya existente a mediados del siglo XV, como se demuestra en el reparto del tributo de Monedas y pedidos hechos por Enrique IV en 1462, en el que Davalillo contribuía con 333 maravedíes y San Asensio con 72.
Estructura
Toda la fortaleza está construida en piedra de silleria con relleno de morrillo. Tiene planta poligonal de siete lados.
La muralla aunque ha perdido sus almenas se encuentra en buen estado. Cuenta con torrecillas redondas de flanqueo en los ángulos y en los centros de los lienzos, siendo todas macizas a excepción de la que se encuentra a la izquierda frente a la entrada, que contaba con una saetera, (abertura vertical, estrecha y profunda). En la parte interior de la muralla hay varias hileras de  vanos,mensulas y rozas que hacen suponer la existencia de construcciones complementarias para habitación de la guarnición, cuadras y almacenes.
La torre del homenaje está adosada a la cerca en el extremo oriental, tiene planta cuadrada y contaba con cuatro pisos, cubiertos con bóveda de cañón apuntado. La planta baja servía de capilla y consta de un tramo rectangular con bóveda de cañón, su entrada se encuentra en el lado derecho de la torre. Estaba iluminada por tres aspilleras situadas dos en el muro occidental y otra en el centro del abside. El acceso al resto de pisos se realizaba por la segunda planta, donde hay una pequeña puerta en arco de medio punto en la cara norte.
La puerta principal de entrada se encuentra protegida por dos cubos huecos con elementos de defensa y precedida por un zaguán de 2 m, cubierto con bóveda de cañón apuntado. La puerta primitiva era en arco apuntado, bajo el que se colocó posteriormente un dintel.
En el exterior hay restos de un muro que podría ser la cerca del poblado de Davalillo que se extendía ladera abajo.

Bajo su puerta principal y al mediodía  se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de Davalillo, que debió ser la iglesia parroquial del primitivo poblado del mismo nombre. Construida en el siglo XVI con añadidos barrocos de 1700, fue su iglesia parroquial hasta su despoblación. En la remodelación realizada en 1973 se perdieron parte de sus dependencias. En su interior destaca el Retablo Mayor de estilo rococó, construido a mediados del siglo XVIII aunque cuenta con imaginaría moderna.


Junto a la ermita hay una Necrópolis medieval en buen estado de conservación.

Más fotos en facebook

jueves, 29 de septiembre de 2016

Conociendo Getxo

Getxo se compone de cinco núcleos de población como son Algorta, Andra Mari, Las Arenas, Neguri y Romo. 

Getxo tuvo su primer núcleo habitado en el siglo XII en torno a la iglesia de Andra Mari. Sus pobladores se dedicaban al pastoreo, la agricultura y la pesca. En la parte alta de su pequeño puerto se construyeron las viviendas de los pescadores configurándose un pintoresco rincón, que actualmente conserva su carácter antiguo y marinero. 

El florecimiento del barrio de Algorta tiene su lugar con el aumento de la actividad marinera y mercantil del puerto de Bilbao y la entrada en la jurisdicción del consulado de la Villa. 

Sin embargo, lo que determinó el auge de Getxo fue el renombre que adquirió como lugar de descanso y recreo durante la segunda mitad del siglo XX. Es en esta epoca cuando se inicia la historia turística del Municipio. 

Como consecuencia de la desamortización de terrenos públicos, zonas del municipio fueron puestas a subasta y se comenzaron a edificar y a asentar las bases de lo que hoy en día son grandes centros de población; Las Arenas desde mediados del siglo XIX y Neguri desde principios del siglo XX. 

Las Arenas se convirtió en uno de los principales centros veraniegos de la costa cantábrica. Se edificaron chalet, casas de veranero, establecimientos de baños de mar, casino y hotel. 

Pero la modificación del puerto exterior bajo Alberto Churruca, supuso que la zona de baños se trasladará hacia el este, naciendo así Neguri que se convirtió en un núcleo residencial de lujo. 

La aristocracia y la alta burguesía de as provincias de la península y también de Bilbao se acercaban a Getxo para pasar gran parte del año. 

Estos veraneantes mandaron construir sus propias mansiones y prolongando la costumbre de pasar el verano durante muchos años. 

Seguiremos contando más de Getxo... 




miércoles, 28 de septiembre de 2016

Finca Munoa




Ayer ya dijimos que hoy volveríamos sobre la Finca Munoa en Barakaldo… Pues bien..

La finca se levanta sobre la ladera que separa los barrios de Cruces, Lutxana y Burtzeña, rodeada de imponentes árboles, 625 árboles y arbustos de un centenar especies diferentes. Galerías de tilos, robles americanos, catalpas y palmeras rodean el equipamiento, que dispone asimismo de bosquetes de acacias, chopos, plataneros y magnolias repartidos estratégicamente. Todo crea una sensación de misterio y nostalgia de tiempos mejores. Hoy abandonada y propiedad del Ayuntamiento de Barakaldo.

En 1860 Don Juan Echevarría la Llana (1803-1881), uno de los fundadores del Banco de Bilbao y alcalde de la Villa de Bilbao (1843, 1846), manda levantar la finca como residencia familiar. Como ha ocurrido siempre, la residencia pasó en herencia a sus familiares hasta que Rafael Echevarria Azcárate la compró a sus hermanos.

Rafael estuvo casado con Amalia Echevarrieta, el matrimonio, también fue dueño de la finca de la Concepción en Málaga. Muerto Rafael, la viuda Amalia lo dejó en herencia a su familia Echevarrieta, excluyendo a sus sobrinos políticos los Echevarría, quedando la finca en manos de Rafael, Juan Antonio, Horacio, Coste, José María y Amalia Echevarrieta Madaleno. Finalmente fue Horacio Echevarrieta Mauri (1870-1963), empresario vasco entre otras muchas cosas, naviero, propietario de minas, fundador de la compañía aérea Iberia y procurador a cortes por el partido socialista, quien adquiere la finca y lo convierte en su residencia familiar y fortaleza junto a la residencia de Punta Begoña en Ereaga (hoy desaparecida la residencia, no así las galerías que “cerraban” el recinto).  

El palacio se remodela en 1916 por el arquitecto bilbaína Ricardo Bastida quien le da un toque de palacio afrancesado. Y en 1918 se construye el edificio anejo destinado  las cocheras y el acceso de la parte trasera del edificio, siendo increíblemente, su entrada principal por el lado de Burtzena. La finca tiene una superficie de 64.652 metros cuadrados, y Don Horacio Echevarrieta la fortificó mediante un gran muro de cerramiento. 

El valor histórico del palacio es importante ya que esta incluido en el catálogo local de inmuebles a preservar, considerándose uno de los edificios más valiosos «desde el punto de vista artístico y arquitectónico».


La suerte de este palacete tiene pinta de ser como la que corrió el palacio de la Concepción en Málaga, también finca de veraneo de la familia Don Juan Echevarria la Llana. De momento, el Ayuntamiento de Baracaldo permite visitar los jardines, contemplar el palacio, deslumbrarse con las Aventuras de Don Quijote dibujadas en los bancos de los jardines… Entra, disfruta, juega y sobre todo, saborea el esplendor de familias importantes de Bilbao.. Otro episodio será la figura de Don Horacio Echevarrieta..

martes, 27 de septiembre de 2016

FARO DEL CABALLO





El Faro del Caballo se encuentra en el monte Buciero, en la entrada de la ría de Santoña.
Es un lugar increíble, muy bonito, incluso idílico si no fuese por su ubicación tan bien "accesible". Es de esos sitios que os invitaríamos a visitar, pero solamente apto para gente habituada a caminar y SUBIR escaleras, unos 700 peldaños de diferentes alturas, causa del escarpado terreno hace que su acceso por tierra se tenga que realizar a través de una escalinata de 682 peldaños con la que salvar el desnivel. 
Si el estado de la mar es el adecuado también hay un acceso que permite atracar barcos, utilizando en este caso una escalinata de 111 peldaños.
Se comienza en recorrido en el Fuerte de San Martín y se asciende suavemente por el monte entre bosque y ramajes que no te permiten ver nada, apto para todo el mundo. Eso es lo fácil! Tras una subidita maja se puede descansar en un mirador desde el que se puede ver el mar y la Punta del Fraile, un acantilado separado del principal.
Finalmente llegas a un lugar donde encuentras mucha gente sudando, desfallecida, sin camisetas que parecen haber corrido un maratón y que te miran con cara loco cuando dices que vas a descender…  ¡No sé por qué! Cuando llegué al faro lo entendí todo!! Hay un cartel que indica cuantos escalones que descenderás, pero debería prevenir de la subida..
Cuando se desciende, llegamos al faro abandonado desde 1993, sin linterna, cristales o puerta.. pero las vistas hacen reclamo a todos los aventureros de la zona. Y es que puedes contemplar montañas que caen hacia el mar, cuevas entre rocas, agua de color azul turquesa..
El faro que hoy vemos no conserva su originalidad, pues el edificio se dividía en dos bloques, el primero de ellos destinado a vivienda del farero (ya demolida) y el otro la torre del faro. La torre del faro es de forma cilíndrica, ubicando la linterna en la parte superior dentro de una estructura prismática acristalada con cubierta semiesférica. Lo remata un estrecho corredor exterior con barandilla metálica. La altura del plano focal es de 24metros sobre el nivel del mar y de 13,36 metros sobre el terreno.
La linterna original funcionaba con aceite, si bien una reforma posterior la sustituyó por una Maris. Más adelante se actualizó con una instalación de gas acetileno con válvula solar, aunque una última reforma eliminó el gas acetileno en favor de una batería de pilas.
Comenzó a funcionar el 31 de agosto de 1863. Cuando se encontraba en funcionamiento, la apariencia de la luz era de 4 destellos cada 14 segundos.

Lo increíble de este faro es la mano de obra barata que emplearon, no tenemos que ir muy lejos para ver que los reclusos de las cárceles eran los encargados de estos trabajos. La escalinata del faro la llevaron a cabo los reclusos del cercano penal de El Dueso.